Entre arenas movedizas camino, un pie y otro más, vamos Claudia no dejes de caminar; y mis piernas cada vez más cansadas piden tregua. Llegue y me vendaron los ojos, primero pensé que era para dejarme a solas con mis miedos, que sí, pero después del viaje entendí que en mi caso era para ver y sentir con el corazón, y no con la cabeza.
Llevo varios días gris, como el tiempo, y he utilizado mis mejores técnicas, meterme en la cama cerrar los ojos y que pase el tiempo, escuchar canciones que no deberían existir en los días grises, pero hay un gran problema, el corazón.
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Corazón me cae regular y cabeza es mi mejor amiga, corazón es imprevisible, es valiente, aunque le pueden hacer mucho daño, es intenso, es espontáneo, es… pero cabeza tampoco esta nada mal, no es nada espontánea, pero es más segura, más previsible y controladora, cabeza juega a ser y a estar; pero nunca lo consigue porque el miedo la bloquea.
Todo se mueve bajo mis pies, tengo la cabeza a punto de vomitar algo así como: BASTA YA CORAZÓN. Pero corazón cada día esta más seguro de si mismo y cabeza anda desquiciada, ¿Y ahora que hago yo con toda mi intensidad dando saltos?
Cabeza ahora duda lo que antes era indudable y corazón se ríe con ella y la quiere llevar a sentir, pero es demasiado el miedo, ufff que mareo.
Entre arenas movedizas, me doy cuenta que no hay nada externo que me salve de mi misma, así que la fuerza tímida de mis piernas tendrá que exponerse al miedo.

Pues yo creo que el corazón está dentro de la cabeza.
ResponderEliminar1ÑAM!!!
PD: Tenemos que quedar (qué pesada, ¿eh?)
TOC TOC
ResponderEliminarEstás ahí?
Acabo de llegar de gira y ando de visitando a esos amigos de los puentes algunos como tú , enmascarados en las cumbres , creyendo que no los ven.
un besín
Deseo te repongas pronto, el corazón es nuestra preciada máquina de emociones.
ResponderEliminarbesos, Monique.